El 1° de noviembre comenzará a funcionar el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), una reforma que modifica la forma en que las empresas financian las indemnizaciones por despido. Este fondo reemplaza el pago inmediato al momento de la desvinculación por un sistema de aportes periódicos administrados a través del mercado de capitales.
Los empleadores podrán constituir un fondo individual destinado exclusivamente a afrontar futuras indemnizaciones laborales. Los recursos serán inembargables y solo podrán utilizarse para cancelar obligaciones derivadas de despidos, preaviso e integración del mes de despido.
Las grandes empresas aportarán el 1% de las remuneraciones sujetas a contribuciones patronales, mientras que las micro, pequeñas y medianas empresas integrarán un 2,5%. Este nuevo esquema busca transformar un costo elevado e imprevisible en un flujo mensual conocido, lo que podría facilitar la contratación de trabajadores permanentes.
Sin embargo, la reglamentación establece que el aporte al FAL se compensará con una reducción equivalente de determinadas contribuciones patronales al sistema de seguridad social. Economistas advierten que durante los primeros años, la Anses podría enfrentar menores ingresos efectivos mientras el empleo formal no alcance para compensar la reducción de las contribuciones.