En los últimos cinco años, el Estado argentino dejó de recaudar aproximadamente 11.000 millones de dólares debido a la falta de ajuste de los tributos sobre los combustibles, según datos del Grupo de Estudios de la Realidad Económica y Social (GERES). Esta situación ha llevado a una pérdida fiscal significativa, con un impacto directo en la economía del país.
El proyecto de ley de Presupuesto 2027, presentado al Congreso, prevé un aumento del 59% en la recaudación de los tributos sobre la nafta y el gasoil, lo que podría implicar un incremento en el precio de la nafta súper de alrededor del 11% en el corto plazo. Este ajuste es necesario para mitigar la pérdida fiscal que se ha acumulado desde diciembre de 2023, que asciende a 6.000 millones de dólares.
El Impuesto a los Combustibles Líquidos y al Carbono, que se aplica sobre las naftas y el gasoil, ha sufrido modificaciones que han afectado su recaudación. A pesar de que la ley establece un ajuste trimestral según el Índice de Precios al Consumidor, este mandato no ha sido cumplido por los gobiernos recientes, lo que ha llevado a un congelamiento de los impuestos y, por ende, a una menor recaudación.
La recaudación de estos impuestos tiene una asignación específica para mejorar el sistema vial, pero los recursos han sido utilizados en otras áreas, lo que ha generado tensiones con las provincias que dependen de estos fondos para obras viales.