La implementación de la nueva Liquidación Electrónica Mensual afecta a los clientes de entidades financieras en materia impositiva, ya que las fechas de las operaciones no coinciden con las de la factura emitida por el banco. La Resolución General 5.866 de ARCA busca digitalizar y estandarizar los comprobantes, pero ha generado interrogantes tributarios.
Según Gustavo Policella, del Estudio Policella, la emisión tardía de la liquidación mensual obliga a los clientes a tratar impositivamente una misma transacción en diferentes períodos. Por ejemplo, el gasto para el Impuesto a las Ganancias debe registrarse en el mes de origen, mientras que el crédito fiscal del IVA debe postergarse al mes siguiente debido a la normativa que exige que el gravamen esté discriminado en la factura.
Este desajuste temporal puede resultar en costos financieros para el contribuyente, quien debe diferir el aprovechamiento de su crédito fiscal de IVA. Además, se generan riesgos de inconsistencias y fiscalizaciones automáticas debido a los cruces de información entre los sistemas de ARCA y los fiscos provinciales.
La Resolución General 5866 establece plazos claros para la emisión y puesta a disposición de los comprobantes, pero los bancos están unificando incorrectamente ambos plazos, lo que agrava la situación para los clientes.
Los riesgos de fiscalización son significativos, ya que los desfasajes temporales pueden generar alertas e inconsistencias en los datos, lo que puede llevar a requerimientos y observaciones por parte del fisco.