Las pequeñas y medianas empresas (pymes) en Argentina deben cumplir con al menos 62 obligaciones tributarias y administrativas anuales. Este conjunto incluye 34 tributos (nacionales, provinciales y municipales) y 28 regímenes de retención, percepción e información, según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) y la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC).
A pesar de una leve disminución en la cantidad de gravámenes respecto al año anterior, la complejidad del sistema sigue siendo un desafío significativo para la gestión financiera de las pymes. El estudio considera una pyme modelo con establecimiento propio, empleados y operaciones diversas, abarcando impuestos como el IVA, Ganancias, Ingresos Brutos, Impuesto de Sellos y tasas municipales.
La superposición de tributos impacta en varias etapas del ciclo productivo y comercial, desde la compra de insumos hasta la venta de productos. El Impuesto a los Ingresos Brutos, por ejemplo, puede generar un efecto cascada en la cadena de valor. Además, la carga administrativa de los regímenes de recaudación anticipada y la presentación de información representa un costo considerable para las pymes.
En Rosario y la región, esta complejidad se traduce en mayores costos operativos y menor competitividad, ya que las pymes deben destinar recursos a la gestión tributaria, afectando su capacidad de inversión y generación de empleo. A pesar de intentos de reformas tributarias para simplificar el sistema, la estructura actual sigue siendo compleja y se espera que la presión tributaria continúe afectando la rentabilidad y el crecimiento de las pymes argentinas.