El equipo económico ha comenzado a liberar pesos en el mercado con el objetivo de reducir las tasas de interés y reactivar la economía. Esta estrategia representa un cambio respecto a la política monetaria restrictiva de meses anteriores, que había llevado a un aumento en el costo del crédito.
Según un informe de la Oficina de Inversiones de Cohen, la base monetaria se contrajo más del 20% en términos reales en el último año, lo que ha generado una escasez de liquidez y un aumento en las tasas de interés. En la última licitación de deuda, el Tesoro decidió renovar $12,16 billones de un total de vencimientos de $12,67 billones, dejando más de $500.000 millones en el mercado.
Analistas anticipan que esta liberación de pesos podría continuar en futuras colocaciones, lo que permitiría una relajación de las tasas. Sin embargo, también se advierte que este proceso debe ser controlado para evitar tensiones en el tipo de cambio y riesgos para la desinflación.
El Banco Central también ha intervenido, comprando $1,3 billones de bonos, lo que ha contribuido a estabilizar las tasas de corto plazo. La preocupación por la actividad económica es creciente, ya que sectores como comercio, industria y construcción se ven afectados por el alto costo financiero.