El Gobierno ha confirmado que, a partir de agosto, un grupo de jubilados y pensionados deberá afrontar el pago del Impuesto a las Ganancias. Este cambio se produce tras la actualización de los haberes por la movilidad, que se basa en la inflación.
Según la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), el nuevo piso de ingresos para no tributar se establece en aproximadamente $3.358.207 mensuales. Este umbral se aplica únicamente a aquellos jubilados que cumplan con ciertas condiciones, como no percibir ingresos de fuente no previsional que superen el límite anual establecido y no estar alcanzados por el Impuesto sobre los Bienes Personales.
Si no se cumplen estas condiciones, el cálculo del impuesto se realizará con las mismas bases que rigen para los trabajadores en relación de dependencia.