El sistema previsional argentino enfrentará una reducción en el número de nuevos jubilados gestionados por la ANSES. Esto se debe a la caducidad de las moratorias previsionales y al aumento de la informalidad laboral, lo que limita el acceso a un haber contributivo al alcanzar la edad legal de retiro.
Para jubilarse bajo el régimen ordinario, se requiere acreditar 30 años de aportes efectivos, además de cumplir con la edad correspondiente: 60 años para mujeres y 65 para hombres. La derogación de herramientas que permitían regularizar períodos faltantes ha dejado a miles de personas sin la posibilidad de cumplir con este requisito.
La Secretaría de Trabajo ha oficializado la Resolución 508/2026 para simplificar trámites relacionados con ANSES. Sin embargo, el Gobierno busca eliminar la movilidad automática de la AUH y asignaciones familiares, lo que podría afectar las subas de las prestaciones.
La pérdida de empleo registrado dificulta que los trabajadores mantengan trayectorias laborales continuas en el mercado formal. Aquellos que no pueden acceder a una jubilación ordinaria deben recurrir a prestaciones que representan un ingreso menor, equivalente al 80% de la jubilación mínima. En septiembre, el PUAM se ubicó en $342.908, con un bono extraordinario de $70.000 para mitigar la pérdida de poder adquisitivo.
Las proyecciones oficiales indican un aumento en los titulares del Seguro de Desempleo, que pasarán de 118.868 a 130.324 beneficiarios, reflejando la tensión en el mercado laboral y su impacto en el sistema previsional.