Los jubilados que perciben el haber mínimo han visto un impacto significativo en su poder adquisitivo debido al congelamiento del bono extraordinario establecido en marzo de 2024. Este bono, que se mantuvo en $70.000, ha generado una pérdida del 68% de su valor real, afectando a aproximadamente 5 millones de beneficiarios.
El haber mínimo, que en agosto de 2026 fue de $489.775,9, se encuentra por debajo de la línea de pobreza, que se ubicó en $519.578 por adulto. Esto implica que todos los jubilados de la mínima son considerados pobres. La decisión de mantener el bono congelado se enmarca en un ajuste del gasto fiscal, donde los jubilados se convierten en aportantes al equilibrio fiscal del gobierno actual.
Si el bono se hubiera actualizado por inflación, el haber mínimo de bolsillo podría haber alcanzado los $635.142,5, permitiendo a los jubilados escapar de la pobreza. En total, se estima que cada jubilado ha dejado de percibir $2.459.474,7 en los 29 meses de congelamiento, lo que equivale a un ahorro fiscal de $12,3 billones de pesos.