En junio de 2026, los bonos argentinos experimentaron un notable rally, destacándose la deuda soberana en dólares como la gran ganadora del mes. Según el informe de retorno total de 1816, los Globales argentinos en dólares registraron un incremento del 3,8%, superando a los Bopreal, que avanzaron un 2,1%, y a los bonos dólar linked, que apenas ganaron un 1%. En contraste, los activos en pesos, medidos en dólares, mostraron un desempeño más débil, con instrumentos como Botes, LECAPs, bonos CER y duales tasa fija y TAMAR, que terminaron con bajas mensuales en moneda dura.
Desglose del Rendimiento de los Bonos Soberanos
El rally se concentró en los bonos más largos de la curva soberana. En el monitor de Balanz, el GD41 se destacó como el mejor Global del mes, con un aumento del 5,2%, seguido por el GD46 con un 5%, el GD35 con un 4,6% y el GD38 con un 4,5%. En la curva bajo ley local, los bonos AL41, AL35 y AE38 también mostraron rendimientos significativos, con incrementos del 4,9%, 4,6% y 3,7%, respectivamente. Este movimiento en el mercado confirma que junio premió la duración y el riesgo argentino, justo después de una mejora en la calificación soberana y una disminución del riesgo país.
Factores que Impulsaron el Rally
La mejora en la calificación soberana y la compresión del riesgo país fueron factores clave que favorecieron a los activos argentinos. El Gobierno avanzó en un esquema de financiamiento externo y logró acumular cerca de u$s3.650 millones en depósitos en el Banco Central, lo que permitió cubrir prácticamente la totalidad de los pagos de Bonares y Globales del mes siguiente. Este respaldo financiero fue crucial para que el mercado volviera a mostrar interés en los bonos argentinos.
El riesgo país llegó a perforar temporalmente la zona de 425 puntos básicos, marcando mínimos en la gestión de Milei, lo que contribuyó a la extensión del rally de la deuda soberana en dólares. La combinación de un upgrade crediticio, menor temor por los vencimientos, garantías multilaterales y una cuenta comercial más fuerte por energía, creó un entorno favorable para los inversores.
Estrategias de Inversión en la City
Los grandes jugadores de la City están ajustando sus estrategias de inversión. Criteria mantiene una visión favorable hacia la deuda soberana bajo ley local, priorizando el AL30 y complementando con posiciones en AE38. Para la deuda en pesos, se enfocan en tramos cortos de la curva y, para perfiles más agresivos, consideran la parte larga de los duales CER-TAMAR, como TXMJ9, TXMD9 y TXMJ0, que ofrecen un atractivo carry con protección ante una inflación persistente o una eventual subida de tasas.
Balanz, por su parte, se muestra más selectivo después de la fuerte suba, manteniendo su recomendación en el GD38, AL30 y AE38. La firma espera que el Gobierno aproveche los niveles actuales de spreads para prefinanciar parte de las necesidades de 2027, aunque reconoce que Argentina debería seguir operando con una prima de riesgo político frente a otros países con calificación B- hasta 2027.
Reordenamiento del Mapa de Inversiones
Después de un junio dominado por los Globales y Bonares largos, el mercado entra en una fase más exigente. Los bonos que más se destacaron fueron los de mayor duración en dólares, pero el posicionamiento de los inversores ya no es simplemente comprar cualquier soberano argentino. Criteria se queda con AL30, AE38 y duales CER-TAMAR largos, mientras que Balanz mantiene su enfoque en GD38, AL30, AE38 y TXMJ0, además de algunos créditos corporativos de mayor calidad.
One618, el holding de Eduardo Costantini, ha optado por tomar ganancias en soberanos hard dollar y redirigir parte del capital hacia obligaciones negociables en dólares, buscando maximizar el rendimiento en un entorno de riesgo ajustado. La estrategia de rotación hacia AE38 y la cobertura cambiaria son parte de su enfoque para navegar en un mercado que se vuelve más complejo.
El rally de junio ha dejado claro que los bonos argentinos pueden rendir fuertemente cuando el mercado percibe una mayor capacidad de pago y un menor riesgo financiero. Sin embargo, la pregunta que ahora se plantea es cuánto queda por ganar después de una compresión tan significativa y qué bonos aún ofrecen un rendimiento adecuado en relación al riesgo que implican.