En el último mes, el precio del petróleo ha experimentado una caída significativa del 22%, alcanzando niveles previos al conflicto bélico en Medio Oriente. Este descenso ha sido impulsado por las recientes negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, lo que ha llevado el precio del crudo a aproximadamente 74 dólares por barril. A pesar de esta disminución, la economía argentina enfrenta un panorama complejo en relación con los precios de la nafta y el gasoil, así como con el impacto en el dólar y la inflación.
Estabilidad de Precios de Combustibles en Argentina
A nivel local, la situación es clara: los precios de los combustibles no se reducirán en el corto plazo. Tras un aumento promedio del 23% en los precios de la nafta y el gasoil, las empresas petroleras han acordado un congelamiento de precios como un mecanismo de estabilización. Este acuerdo se basa en un buffer establecido en torno a los 95 dólares por barril. Cuando el precio del petróleo supera este umbral, las petroleras han financiado a los consumidores durante aproximadamente 60 días, evitando aumentos en los precios al público. Sin embargo, en el contexto actual, los consumidores han estado financiando a las empresas, lo que impide una reducción en los precios de los combustibles.
Proyecciones de Precios de Combustibles
Según un directivo del sector, se prevé que los precios de la nafta y el gasoil se mantendrán sin cambios al menos durante julio y parte de agosto. Esta proyección depende de la estabilidad del precio del petróleo; si este continúa cayendo, podría acelerar la recuperación de los ingresos que las compañías no obtuvieron al vender combustibles a precios inferiores a su paridad de importación. Un análisis más detallado indica que, si el crudo se estabiliza en 80 dólares, la nafta podría comenzar a bajar en tres meses, mientras que a 75 dólares, la reducción podría ocurrir en dos meses.
Inflación y Tarifas
Una posible disminución del 20% en los precios de la nafta y el gasoil podría tener un impacto directo del 0,8% sobre la inflación, según estimaciones de diversas consultoras. Este efecto no solo se limitaría a los combustibles, sino que también podría desacelerar el aumento de tarifas y precios indexados, como los de la electricidad, el gas, el transporte público y otros servicios. En este contexto, el Gobierno podría optar por implementar medidas para reducir la inflación, que se ha convertido en un objetivo económico prioritario.
Implicaciones Fiscales y Atraso Impositivo
El atraso impositivo en Argentina es significativo, con un costo de $256,20 por litro de nafta y $114,50 por litro de gasoil. Esta falta de actualización en los impuestos ha llevado a una pérdida de recaudación tributaria de aproximadamente 150 millones de dólares mensuales, lo que representa un 0,3% del Producto Interno Bruto (PIB) anual. Esta situación podría ser utilizada por el Tesoro para aliviar el ajuste del gasto público.
Impacto en el Dólar y Cuentas Externas
La caída del precio del petróleo también afectará las cuentas externas de Argentina, tanto en términos de exportaciones como de importaciones. El superávit comercial récord acumulado en 2026 se ha visto impulsado por el sector energético, donde el petróleo crudo ha superado a otros productos como el maíz y la soja. Sin embargo, la disminución en el precio del petróleo, principal producto de exportación, podría reducir la generación de divisas. Argentina exporta más de 300.000 barriles de crudo diariamente, y cada dólar de variación en el precio del petróleo representa una diferencia mensual cercana a 9 millones de dólares.
Por otro lado, el fin del conflicto bélico ha descomprimido los precios del Gas Natural Licuado (GNL) y del gasoil importado. Recientemente, el Gobierno ha licitado la importación de cargamentos de gas licuado para agosto, con precios futuros que han caído hasta 13 dólares por millón de BTU, lo que representa un gasto total de aproximadamente 200 millones de dólares para la descarga de 7 buques en ese mes.