Un reciente informe elaborado por la consultora Equilibra ha revelado que desde fines de 2023, la economía argentina ha generado más de medio millón de empleos de baja productividad. Este fenómeno se ha producido en un contexto donde las condiciones laborales son más inestables y los beneficios asociados son considerablemente inferiores a los de los trabajos en el sector privado productivo.
Incremento del Empleo Total y su Composición
Según el documento de Equilibra, desde la asunción del actual gobierno, el empleo total ha aumentado en 183 mil personas, un crecimiento que se alinea con el aumento poblacional. Las cifras indican que el empleo total pasó de 21.191.000 a 21.374.000. Estos datos provienen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec y del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) del Ministerio de Trabajo, que reflejan la situación hasta el primer trimestre de 2026.
El aumento en el empleo durante la gestión de Milei se explica principalmente por la creación de 530 mil empleos en el sector de servicios de baja productividad, mientras que se ha observado una contracción de 347.000 empleos en los sectores privado productivo y público. En particular, el número de trabajadores en el sector público ha disminuido de 3.656.000 a 3.526.000, y en el sector productivo privado ha pasado de 11.165.000 a 10.948.000 en un periodo de tres años.
Descomposición de los Nuevos Empleos
La creación de estos nuevos empleos se ha concentrado en áreas como el transporte y la gastronomía, que han generado 327.000 y 160.000 puestos, respectivamente. Además, se han sumado 23.000 empleos en el ámbito de las empleadas domésticas y otros 20.000 en diversas actividades. Este fenómeno ha sido descrito como una “puerta giratoria” en el mercado laboral, donde la destrucción de empleos en sectores tradicionales se contrarresta con la creación de nuevos puestos en áreas menos productivas.
Impacto en el Producto Bruto Interno (PBI)
A pesar de la creación de empleo de baja calidad, el PBI ha mostrado un crecimiento del 6,5% desde la asunción de Milei, alcanzando niveles históricos. Este crecimiento se ha registrado en el primer trimestre de 2026, donde el PBI real se sitúa por encima del promedio de 2023. Sin embargo, algunos economistas argumentan que el aumento del empleo de baja calidad no es un fenómeno exclusivo de las políticas actuales, sino que es parte de una tendencia más amplia que se ha desarrollado desde 2011, cuando la población argentina creció en 6 millones de habitantes.
Desafíos y Perspectivas Futuras
El crecimiento de la economía bajo la administración de Milei plantea interrogantes sobre la calidad del empleo generado. La sustitución de empleos formales por trabajos informales de baja productividad no es vista como un signo de desarrollo sostenible. La inversión en maquinaria y tecnología sigue siendo un desafío, lo que lleva a que la creación de empleo informal sea más atractiva que la acumulación de capital.
Recientemente, el Indec ha publicado datos sobre la tasa de desempleo, que se situó en 7,8% en los principales aglomerados, ligeramente inferior al 7,9% del año anterior. Se proyecta que esta tasa podría disminuir a 7,5% para finales de año, aunque se anticipa que el “efecto sustitución” de trabajadores informales por asalariados continuará en el corto plazo.