Las tasas municipales en Argentina han proliferado, generando un impacto negativo en la competitividad de las empresas. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, existen 155 tributos distintos, de los cuales 85 son municipales. Esto se traduce en que una empresa industrial enfrenta, en promedio, más de siete tasas municipales.
Un estudio de la Unión Industrial Argentina revela que más del 80% de estas tasas no tienen una contraprestación de servicios que las justifique, lo que incrementa los costos de producción y desincentiva la inversión. La Corte Suprema ha establecido límites claros sobre la legitimidad de estas tasas, exigiendo que exista un servicio concreto y proporcional al costo del mismo.
Recientemente, fallos judiciales han reafirmado que los municipios deben demostrar que los servicios por los cuales cobran tasas son efectivos y no genéricos. Además, se ha fijado que el monto recaudado no puede superar de manera desproporcionada el costo del servicio, lo que transforma a una tasa en un impuesto ilegítimo si se excede este límite.