La Comisión Nacional de Valores (CNV) ha restringido el uso de cheques electrónicos, lo que incrementará la presión impositiva a través del impuesto al cheque. Esta medida, que rige desde el 15 de septiembre de 2026, establece que las transferencias son la única modalidad habilitada para operaciones en el mercado de capitales.
La eliminación de la posibilidad de utilizar cheques, que anteriormente estaban exentos del impuesto al cheque, obligará a las empresas a canalizar sus movimientos mediante transferencias bancarias, ampliando así la base alcanzada por este impuesto. La recaudación del impuesto al cheque ya había mostrado un desempeño negativo, con una caída real interanual del 9% en agosto de 2026.
Este cambio normativo se produce en un contexto de caída en la recaudación fiscal, que acumuló un descenso del 3,8% en los primeros ocho meses de 2026, afectando gravemente a las pymes, que han visto caer sus ventas y cerrar numerosas empresas en el último año.