La situación de la fabricante de maquinaria agrícola Metalfor se ha vuelto crítica, llevando a la empresa a despedir a 35 trabajadores de su planta en Noetinger, Córdoba, mientras estos se encontraban viendo un partido de la selección argentina en el Mundial. Este despido, que ha generado gran conmoción entre los empleados y la comunidad, se produce en un contexto de crisis financiera y productiva que afecta a la firma.
Los trabajadores despedidos, que suman un total de 35 de los 146 que operan en la planta, recibieron la noticia de su desvinculación de manera abrupta. Según testimonios de los afectados, la empresa les había otorgado permiso para salir antes de su jornada laboral para disfrutar del partido, pero durante ese tiempo, los ejecutivos decidieron notificarles sobre su despido a través de telegramas que debían retirar del correo. Este hecho ha sido calificado como una falta de respeto y consideración hacia los empleados que han dedicado años de servicio a la compañía.
Uno de los trabajadores cesanteados, con más de 20 años en la empresa, expresó su descontento y tristeza por la situación, señalando que muchos de sus compañeros no fueron informados de manera formal y se encontraron con la noticia al intentar regresar a sus puestos de trabajo. La situación ha sido descrita como “durísima” por los empleados, quienes enfrentan la incertidumbre laboral en un contexto ya complicado.
La crisis de Metalfor no es un hecho aislado. La semana pasada, el Ministerio de Trabajo de Córdoba aceptó la solicitud de la empresa para abrir un Procedimiento Preventivo de Crisis debido a la deuda salarial que mantiene con sus 600 trabajadores. La firma, que se especializa en la producción de pulverizadoras y fertilizadoras, está actualmente en negociaciones con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) para establecer un plan de pagos que permita regularizar su situación financiera.
La fecha límite para presentar este plan es el 15 de julio, lo que añade presión a la empresa en un momento crítico. Metalfor, que cuenta con plantas en Marcos Juárez, Noetinger y Ponta Grossa, Brasil, ha visto una caída significativa en sus ventas, operando actualmente al 50% de su capacidad instalada. En el primer trimestre de este año, las ventas se desplomaron, con solo 56 unidades vendidas en comparación con las 116 del mismo período del año anterior, lo que ha llevado a un hundimiento del 92% en su resultado operativo.
Además, la empresa enfrenta deudas con el sector financiero que superan los $52.000 millones, con una parte considerable en situaciones de alto riesgo de insolvencia. A la fecha, Metalfor también adeuda 558 cheques rechazados por un total de $5.348 millones, de los cuales apenas se ha abonado un 11%.
En septiembre del año pasado, Metalfor había anunciado un acuerdo con la United States International Development Finance Corporation (DFC) para acceder a un financiamiento de hasta US$ 50 millones, con el objetivo de fortalecer su capacidad financiera a mediano y largo plazo. Sin embargo, la situación actual sugiere que la crisis es más profunda de lo anticipado, y la empresa deberá actuar con rapidez para evitar más despidos y asegurar la estabilidad de sus operaciones.