La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) cerró la primera mitad del año con un resultado financiero positivo de $798.096 millones, producto de la acumulación de recursos corrientes y de capital por $41.104.623 millones frente a erogaciones por $40.306.526 millones. Este superávit equivale al 1,94% de los recursos del primer semestre, aunque representa menos de una cuarta parte del resultado de 2024.
El superávit no proviene de los ingresos por aportes y contribuciones a la seguridad social, sino del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), donde las rentas de la propiedad aumentaron significativamente. Sin embargo, si se excluyen estas rentas, ANSES habría registrado un déficit de $3.602.070 millones.
Los aportes del trabajo han disminuido en los últimos años, representando solo el 57,6% del financiamiento del organismo. Esto se traduce en una caída en la cobertura de prestaciones, que pasó del 83,1% al 77,1% en un año.
Además, la reciente reforma laboral que crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) podría agravar la situación financiera de la seguridad social, ya que implica una transferencia de fondos desde el FGS.