El reciente enfoque económico del gobierno de Javier Milei ha generado un cambio significativo en la geografía de las inversiones en Argentina. Este nuevo patrón se caracteriza por una creciente concentración de capital en sectores extractivos, como el petróleo y la minería, mientras que las economías regionales, que históricamente han sostenido el empleo y la producción en diversas localidades, enfrentan una crisis de competitividad.
Desigualdad en el Desarrollo Económico
Los especialistas advierten que este fenómeno no es simplemente una crisis sectorial, sino una reconfiguración del territorio argentino. Las provincias que se benefician de las inversiones en Vaca Muerta y otros proyectos mineros están viendo un aumento en los desembolsos millonarios, mientras que otras regiones, cuya economía depende de actividades intensivas en mano de obra, como la vitivinicultura y la producción agrícola, están sufriendo las consecuencias de un entorno económico adverso.
Radiografía de las Inversiones
Según datos del Observatorio del RIGI (UNSAM-CONICET), casi el 100% de las inversiones presentadas bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) están dirigidas a proyectos de hidrocarburos y minería. Provincias como Neuquén, San Juan y Río Negro concentran la mayor parte de estos desembolsos, acaparando cerca del 78% de la inversión total. Este fenómeno ha llevado a que el mapa económico del país se divida en dos: un lado que prospera gracias a las actividades extractivas y otro que enfrenta un deterioro significativo.
Impacto en el Empleo
El impacto de esta concentración de inversiones también se refleja en el empleo. Durante la etapa de construcción de los proyectos, se estiman más de 15,000 empleos directos y 50,000 indirectos. Sin embargo, en la fase de operación, las cifras caen drásticamente a aproximadamente 8,000 empleos directos y 17,000 indirectos. Esto indica que, aunque se están generando empleos en el corto plazo, la sostenibilidad de estos en el largo plazo es cuestionable.
Desigualdades Regionales
El Indicador Sintético de Actividad Económica Regional (ISAER) revela que mientras la Patagonia muestra un crecimiento superior al promedio nacional, otras regiones como Cuyo, NEA y NOA están experimentando caídas en la actividad económica. Este comportamiento desigual sugiere que el país se está dividiendo en distintas velocidades productivas, lo que podría tener implicaciones a largo plazo para la cohesión social y económica.
Desafíos para las Economías Regionales
Las economías regionales, que dependen de una combinación de consumo interno y exportaciones, están enfrentando un escenario complicado. Factores como el atraso cambiario, el aumento de costos y la apertura de importaciones han contribuido a un deterioro en su competitividad. Según el último informe de Coninagro, muchas de estas economías están en una situación crítica, lo que pone en riesgo la estabilidad de miles de pequeños y medianos productores en el país.