El Gobierno argentino ha dado un paso significativo en el apoyo a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) con la reglamentación del nuevo Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), conocido como “mini RIGI”. Este régimen está diseñado para fomentar proyectos de inversión que oscilen entre los US$150.000 y US$9 millones, ofreciendo beneficios fiscales que buscan estimular el crecimiento económico y la competitividad de las PYMES en el país.
Objetivos del RIMI
La iniciativa, oficializada por la Agencia de Recaudación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (ARCA) junto con las secretarías de Agricultura y de Energía, tiene como objetivo principal promover el desarrollo económico y fortalecer las cadenas de valor. Se espera que este régimen no solo favorezca la creación de empleo, sino que también incremente las exportaciones, contribuyendo así a la recuperación económica del país.
Beneficios Fiscales
Entre los principales incentivos que ofrece el RIMI se encuentra la posibilidad de amortizar inversiones de manera acelerada en el Impuesto a las Ganancias. Las empresas podrán deducir la inversión en dos cuotas anuales consecutivas para bienes muebles amortizables. Además, ciertos bienes, como sistemas de riego y bienes de eficiencia energética, podrán ser amortizados en su totalidad en un solo ejercicio fiscal.
Otro beneficio relevante es la devolución anticipada de créditos fiscales de IVA relacionados con inversiones productivas. Según el tributarista Sebastián Domínguez, las empresas podrán solicitar la devolución de saldos a favor después de tres períodos fiscales mensuales, lo que mejorará su flujo de caja y reducirá el costo financiero de las inversiones.
Requisitos para la Adherencia
Para poder acceder a estos beneficios, las empresas deberán contar con el Certificado MiPyME vigente y estar caracterizadas ante ARCA dentro de las categorías habilitadas. Los montos mínimos de inversión varían según el tamaño de la empresa: US$150.000 para microempresas, US$600.000 para pequeñas empresas, US$3,5 millones para medianas tramo 1 y US$9 millones para medianas tramo 2. El plazo para concretar estas inversiones es de dos años.
Desafíos y Consideraciones
A pesar de los beneficios, persisten desafíos que podrían limitar la efectividad del RIMI. Domínguez ha señalado que aún faltan definiciones clave para que el régimen funcione plenamente, como la implementación del Sistema de Gestión de Inversiones (SGI), que permitirá a las empresas registrar proyectos y tramitar su adhesión. Además, se espera la publicación de normas que determinen qué bienes específicos estarán exentos de los montos mínimos de inversión.
El especialista también ha expresado su preocupación por los umbrales mínimos de inversión, que podrían excluir a una parte significativa de las micro y pequeñas empresas. En un contexto de caída de la actividad económica y restricciones de financiamiento, el RIMI representa un intento del Gobierno por crear un esquema de incentivos que se enfoque en inversiones productivas de menor escala.