Las exportaciones de manzanas desde la Patagonia han experimentado un drástico descenso del 35% interanual durante los primeros cuatro meses de este año, alcanzando un total de 17.683 toneladas. Esta cifra representa una disminución de aproximadamente 10.000 toneladas en comparación con el mismo período del año anterior, según el informe emitido por la delegación de la Patagonia Norte del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
Causas del Declive en la Cosecha
El principal factor detrás de esta caída en los embarques es la notable reducción en la cosecha de manzanas en el Alto Valle del Río Negro, que se estima entre un 20% y un 25% por parte de los productores locales. Las inclemencias climáticas, en particular las heladas y granizadas, han tenido un impacto significativo en la producción. Nicolás Sánchez, presidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), destacó que las heladas ocurridas durante la floración de las plantas han afectado el volumen de fruta disponible. Además, las tormentas de granizo han dañado más de 7.000 hectáreas, resultando en pérdidas de calidad y cantidad de la producción.
Impacto en el Mercado Interno y Procesamiento
El procesamiento de manzanas también ha sufrido un golpe, con una caída del 38% en el primer cuatrimestre, totalizando 77.250 toneladas, lo que equivale a unas 47.000 toneladas menos que el año anterior. En el mercado interno, la reducción en la oferta de manzana fresca fue menos pronunciada, pasando de 75.000 toneladas en 2025 a 69.500 toneladas en la actualidad. Sin embargo, la tendencia a la baja en la producción se prevé que continúe, afectando tanto el consumo interno como las exportaciones.
Estrategias Comerciales y Perspectivas Futuras
A pesar de la disminución en la producción, los empaques están adoptando estrategias comerciales para asegurar la oferta en el segundo semestre del año. Esto implica una recolección selectiva de la fruta, priorizando aquellas de mejor calidad para almacenamiento a largo plazo, mientras que las de menor calidad se destinan a ventas a corto plazo. Esta estrategia, aunque necesaria, también contribuye a la reducción de las ventas en el corto plazo, ya que se retiene una parte significativa de la producción para su comercialización futura.
Las proyecciones indican que, independientemente de las estrategias comerciales, se espera una caída en la oferta de manzanas tanto para el consumo interno como para la exportación. Se estima que habrá una reducción del 20% al 30% en la disponibilidad de fruta, lo que afectará a los precios y a la dinámica del mercado en los próximos meses.