La reciente caída de la actividad económica en Mendoza ha generado un efecto dominó en diversos sectores, siendo el consumo de naftas y electricidad dos de los más afectados. Según datos recopilados de fuentes tanto públicas como privadas, se ha evidenciado una disminución significativa en las ventas minoristas, lo que refleja una tendencia preocupante en el comportamiento del consumidor.
Consumo de Naftas en Declive
El consumo de naftas ha mostrado un desempeño notablemente pobre en el último año, con cifras que indican una reducción continua en la demanda. Este fenómeno no solo se limita a la comparación interanual, sino que también se ha manifestado en una tendencia a la baja en los meses recientes. Durante el primer trimestre de 2026, marzo se destacó como un mes crítico, donde se registraron niveles de consumo que no alcanzaron las expectativas del sector. Las causas de esta disminución pueden atribuirse a varios factores, incluyendo el aumento de los precios, la reducción del poder adquisitivo de los consumidores y un cambio en los hábitos de movilidad, donde muchos optan por alternativas más económicas.
Electricidad: Un Consumo en Retroceso
De manera similar, el consumo de electricidad en Mendoza ha seguido una trayectoria descendente. Las estadísticas indican que, al igual que con las naftas, el primer trimestre de 2026 ha sido testigo de un descenso en la demanda eléctrica. Este comportamiento puede estar relacionado con la disminución de la actividad industrial y comercial, así como con un aumento en la eficiencia energética y la adopción de tecnologías que requieren menos consumo. Además, la incertidumbre económica ha llevado a los hogares a adoptar medidas de austeridad, priorizando el ahorro en sus facturas de servicios públicos.
Implicancias para el Sector Energético y de Combustibles
La caída en el consumo de naftas y electricidad no solo afecta a los proveedores de estos servicios, sino que también tiene repercusiones en la economía local. La disminución de la actividad en estos sectores puede llevar a una reducción en la recaudación de impuestos, lo que a su vez podría impactar en la capacidad del gobierno provincial para financiar proyectos y servicios públicos. Es crucial que tanto los consumidores como los empresarios se adapten a esta nueva realidad, buscando alternativas que les permitan optimizar sus gastos y contribuir a una recuperación económica sostenible.