Inversión de US$ 100 millones para la primera planta de bioetanol en Buenos Aires
Un grupo de 20 productores y empresarios agropecuarios está impulsando un proyecto innovador que busca posicionar a Buenos Aires en el mapa de las provincias productoras de bioetanol de maíz. La iniciativa, que se desarrollará en General Villegas, contempla la instalación de una planta de bioetanol, conocida como BIOVI, con una inversión inicial de US$ 100 millones, de los cuales ya se ha asegurado la mitad.
Este proyecto no solo es viable desde el punto de vista económico, sino que también representa una transformación significativa en la matriz productiva de una región que, tradicionalmente, ha estado alejada de los puertos. La planta tiene como objetivo producir 88.855 m³ de etanol al año, así como 201.656 toneladas de burlanda y 3.240 toneladas de aceite, generando 100 empleos directos y 300 indirectos.
Requerimientos y condiciones para la instalación
Para llevar a cabo la creación de BIOVI, se requieren varios elementos clave. En primer lugar, la inversión de US$ 100 millones es fundamental, pero también se necesita un marco regulatorio que favorezca el aumento del corte de etanol con la nafta. Pierre Courreges, uno de los impulsores del proyecto, ha señalado que las condiciones para la instalación de la planta están comenzando a darse, gracias a la llegada de un ramal de gas y un nuevo suministro de energía eléctrica de media tensión a la localidad.
La planta se ubicará a 16 kilómetros de General Villegas y se espera que su capacidad productiva sea de 248 m³ de bioetanol por día. Para ello, se requerirán aproximadamente 216.590 toneladas de maíz al año, 49.600 m³ de gas por día, 2.75 MW de electricidad y 60 m³ de agua por hora, todos servicios que ya están asegurados por las empresas prestadoras.
Beneficios económicos y ambientales
La instalación de esta nueva planta de etanol, que sería la séptima en el país, no solo aportará beneficios económicos, como la reducción de la necesidad de importar nafta, sino que también tendrá un impacto positivo en el medio ambiente, al contaminar un 85% menos que los combustibles fósiles. Además, se espera que los productores agrícolas y ganaderos vean una mejora en sus ingresos, dado que la ubicación de General Villegas permite un ahorro significativo en costos de flete hacia el puerto de Rosario.
El subproducto de la producción, la burlanda, se presenta como un alimento altamente nutritivo para el ganado, lo que podría reducir los costos de alimentación entre un 10% y un 12% y mejorar la calidad de la carne, un aspecto muy valorado por los frigoríficos.
El papel de la política en el desarrollo del proyecto
El éxito de este ambicioso proyecto también dependerá del apoyo político. Se requiere la estabilización de la macroeconomía y la posibilidad de acceder a financiamiento adecuado. Courreges ha destacado que el Gobierno nacional tiene un papel crucial en este sentido, así como el Poder Legislativo, que debe aprobar una nueva Ley de Biocombustibles que eleve el nivel de corte de etanol en las naftas.
En este contexto, se ha presentado al Gobierno de la provincia de Buenos Aires la solicitud de no cobrar ingresos brutos a la nueva planta, con el objetivo de igualar las condiciones con las industrias de Córdoba y Santa Fe. Aunque en una reunión reciente no se accedió a la exención total, se discutió la posibilidad de una reducción del 60% en el impuesto a los ingresos brutos, lo que podría facilitar el financiamiento del proyecto.