Un Año del Acuerdo entre Argentina y el FMI: Evaluación y Perspectivas
Este fin de semana se conmemora un año desde que Javier Milei levantó el cepo cambiario y firmó un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) el 11 de abril de 2025. Este acuerdo marcó un hito en la política económica argentina, generando expectativas en los mercados y un cambio significativo en la dinámica del peso argentino, que pasó a flotar entre $ 1.000 y $ 1.400. Además, el riesgo país experimentó una notable disminución, pasando de 874 puntos a 725.
Uno de los aspectos más destacados del acuerdo fue el adelanto de US$ 12.000 millones que el FMI otorgó a Argentina, lo que reforzó las reservas líquidas del país. Para que el Directorio del FMI aprobara este giro, Luis Caputo y Santiago Bausili realizaron una conferencia en la que anunciaron el fin del cepo. Este movimiento fue inusual, dado que las decisiones en el FMI suelen requerir más tiempo y deliberación.
El programa acordado se consideró como uno de los tres puentes financieros que permitirían al gobierno argentino llegar a las elecciones sin enfrentar un golpe devaluatorio que interrumpiera el proceso de desinflación. Sin embargo, un año después, diversos economistas han expresado opiniones encontradas sobre la efectividad del programa. Según Martín Rapetti, el espíritu del acuerdo no se ha cumplido, ya que no se ha logrado aumentar las reservas ni regresar a los mercados de capitales.
Por su parte, Ricardo Arriazu argumenta que la implementación de una banda de flotación en lugar de un tipo de cambio fijo ha generado incertidumbre en la economía, lo que ha resultado en un aumento de la inflación, que pasó del 18% proyectado al 31% real. Además, la actividad económica, que mostraba signos de crecimiento, ha comenzado a declinar. A pesar de la compra de US$ 25.000 millones, la situación actual muestra que no se han realizado nuevas adquisiciones significativas.
Guido Sandleris, ex presidente del Banco Central, ha señalado que, si se restan las reservas recibidas del FMI, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) mantiene los mismos dólares que dejó Alberto Fernández. Actualmente, el BCRA está comprando divisas, pero estas se utilizan principalmente para el pago de la deuda, lo que limita su capacidad de fortalecer las reservas.
Las reservas internacionales antes del acuerdo eran de US$ 24.704 millones, mientras que hoy ascienden a US$ 44.248 millones. Sin embargo, las reservas netas líquidas, según la medición del FMI, se encuentran en -US$ 14.497 millones, lo que indica una situación crítica en términos de liquidez.
El programa ha atravesado tres etapas: su inicio en abril, una redefinición a finales del año pasado y la situación actual. A lo largo de estas fases, han surgido diferencias entre las autoridades argentinas y el staff del FMI, a pesar de que el equipo argentino sostiene lo contrario. El FMI ha reconocido a Milei como un presidente comprometido con el equilibrio fiscal, pero también ha señalado la importancia de acumular reservas para medir la capacidad de repago de Argentina.
En la última Asamblea Anual, el FMI reiteró que la acumulación de reservas es crucial para regresar a los mercados de capitales y evitar el uso de reservas para afrontar crisis. En este contexto, se anticipa que la próxima semana se abordarán estas cuestiones en Washington, donde se espera que se discutan las implicancias de la política económica actual y las proyecciones futuras.
La pregunta que persiste es si existe un nivel de tipo de cambio que pueda cerrar el déficit externo, y muchos economistas sugieren que este podría ser más alto que los $ 1.400 actuales. Sin embargo, no se prevé un salto devaluatorio inmediato. Se estima que Argentina crecerá este año y reducirá su déficit de cuenta corriente, aunque el desafío radica en si las exportaciones serán suficientes para financiar una posible compra masiva de dólares, similar a la que ocurrió al levantarse el cepo hace un año.
Las incertidumbres políticas, como la posibilidad de que Trump pierda las elecciones o encuestas desfavorables para Milei, podrían influir en la salida de capitales, con estimaciones que sugieren que podrían irse hasta US$ 30.000 millones el próximo año. En este contexto, el enfoque de Milei hacia la política monetaria y la inflación será crucial para determinar el rumbo económico del país en los próximos meses.