El déficit fiscal de junio superó las metas establecidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), revelando la fragilidad del ajuste fiscal. En junio, el Sector Público Nacional reportó un déficit primario de $696.843 millones y un déficit financiero de $1,02 billones, tras el pago de $328.049 millones en intereses de deuda. Este resultado se atribuye al pago de aguinaldos y a la postergación de vencimientos del Impuesto a las Ganancias, lo que redujo temporalmente los ingresos.
La recaudación tributaria nacional cayó un 7,4% en términos reales en junio en comparación con el mismo mes del año anterior, acumulando una baja del 5,3% real en el primer semestre. Esta disminución en la recaudación, junto con el aumento de los subsidios, plantea desafíos para mantener el equilibrio fiscal. La deuda flotante también ha aumentado, alcanzando los $4 billones, lo que indica que el Tesoro está postergando pagos para aliviar la situación financiera a corto plazo.
El economista Gabriel Caamaño destacó que el incumplimiento de la meta fiscal del primer semestre se debe a que el resultado primario excluye ingresos extraordinarios, quedando por debajo en aproximadamente $0,6 billones. Se espera que el FMI otorgue un waiver y se enfoque en la meta anual, aunque la situación actual plantea advertencias sobre la sostenibilidad del ajuste fiscal.