La fruto-horticultura en Argentina, a menudo subestimada, representa un sector económico vital que mueve millones de pesos y que, sin embargo, rara vez acapara la atención mediática. Este fenómeno se observa especialmente en regiones como el Norte y la Patagonia, donde la producción de frutas como kiwis amarillos, frutillas y manzanas se ha convertido en un motor económico clave.
Concentración y Nuevas Adquisiciones
En los últimos años, se ha observado una tendencia hacia la concentración en el sector, con empresas locales que buscan expandir su influencia mediante la adquisición de otras firmas. Un ejemplo notable es la compañía Salvita, que ha diversificado su portafolio al incorporar a Otito, un experto en dulces y pimientos. Esta estrategia no solo busca aumentar su presencia en el mercado, sino también mejorar la competitividad en un entorno cada vez más desafiante.
Innovación Genética y Desarrollo Regional
La innovación es otro pilar fundamental en el crecimiento de la fruto-horticultura. En Río Negro, la empresa Kleppe, con más de 85 años de trayectoria, ha sido pionera en la introducción de nuevas variedades de manzanas, peras y cerezas. Su reciente adquisición del vivero Los Álamos de Rosauer, que tiene más de un siglo de historia, marca un hito en la búsqueda de mejorar la genética de las plantas. Este vivero es crucial para el desarrollo de variedades adaptadas a las condiciones climáticas de la Patagonia, donde el frío invernal y los largos días soleados en verano favorecen el cultivo de frutillas traídas del Norte de California.
Desafíos Climáticos y Oportunidades de Exportación
El año 2026 ha traído consigo desafíos significativos, como tormentas de granizo que han afectado hasta el 30% de la producción de frutas. Sin embargo, las empresas han logrado compensar estas pérdidas mediante el ajuste de precios. Las exportaciones han mostrado una caída del 8% en peras y del 35% en manzanas, lo que resalta la necesidad de adaptarse a las condiciones del mercado global. El grupo Patagonian Fruit, que controla el 22,08% de los embarques, y PAI, que representa el 14,3%, son ejemplos de cómo las empresas locales están posicionándose en el mercado internacional, con Brasil y Rusia como principales destinos.
Impacto del Tipo de Cambio y Estabilidad Económica
La fluctuación del tipo de cambio ha sido un tema recurrente entre los productores. Aunque el aumento de costos en dólares es un desafío, la estabilidad cambiaria se percibe como un factor positivo que brinda previsibilidad a los negocios. El IVA de exportación, que se sitúa en el 16%, ha sido un punto de discusión, ya que su recuperación ha demorado más de seis meses, afectando la liquidez de las empresas.
Perspectivas de Consumo y Crecimiento del Mercado Local
Mariano Winograd, experto en el sector, destaca que, a diferencia de otros países donde predominan grandes corporaciones extranjeras, en Argentina las inversiones son lideradas por grupos nacionales. Esto abre la puerta a un posible boom inversor, especialmente si se consolida la estabilidad macroeconómica. El consumo per cápita de frutas y hortalizas en Argentina se sitúa en 100 kilos por habitante al año, superando a países como Chile y acercándose a Uruguay. Sin embargo, la FAO recomienda un consumo de al menos 140 kilos, lo que indica un potencial de crecimiento significativo.
El Rol de los Comercios Especializados
La proliferación de verdulerías y comercios especializados en la venta de frutas y verduras es un fenómeno que refleja la última milla del comercio frutihortícola. Winograd señala que estos pequeños comercios no pueden ser reemplazados por grandes cadenas, lo que resalta la importancia de mantener una red de distribución que apoye a los productores locales.