La reciente privatización de las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) ha generado un profundo malestar en el campo y la industria en Argentina. Este cambio en la gestión del suministro energético ha llevado a un aumento significativo en los costos, lo que plantea serias preocupaciones para el ministro de Economía, Luis Caputo, quien enfrenta un nuevo desafío en la administración de subsidios y tarifas eléctricas.
Contexto de la Privatización
La Secretaría de Energía tomó la decisión de retirar al Estado de las importaciones de GNL, permitiendo que el sector privado asumiera el control de la compra y venta de este combustible esencial. Este movimiento se justificó con la intención de optimizar la gestión y reducir costos, sin embargo, los resultados han sido contrarios a las expectativas iniciales.
Costos de Importación y Reacciones del Sector
El mes pasado, el Gobierno recibió ofertas de empresas como Naturgy y Trafigura, siendo la primera la que ganó la licitación con un precio de US$ 4,51 por millón de BTU. Sin embargo, un informe técnico de Energía Argentina (Enarsa) sugirió que el costo real de la operación podría ser de aproximadamente US$ 3,50. A pesar de esto, la subasta reciente reveló que los costos asociados a la regasificación y otros servicios alcanzaron los US$ 5,16, un incremento del 47,4% respecto a lo previsto.
Implicaciones para el Sector Energético
Este aumento en los costos de regasificación impactará directamente en las centrales térmicas, encareciendo la energía eléctrica. Dado que una parte significativa de la población aún depende de subsidios estatales para cubrir sus facturas de energía, se prevé que el Gobierno deba destinar más recursos a este fin, lo que podría generar un desbalance en las cuentas públicas.
Reacciones de la Industria y el Campo
La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) ha expresado su preocupación a través de una carta dirigida a la secretaria de Energía, María Tettamanti, solicitando una explicación técnica sobre los costos de regasificación, que consideran desproporcionados en comparación con referencias internacionales.
Además, los productores del Noroeste Argentino (NOA), especialmente los azucareros, han manifestado su descontento por una resolución que reduce su capacidad de transporte de gas en un 35%. Esta situación obligará a los usuarios a recurrir a combustibles más costosos en un momento crítico de la zafra, lo que podría afectar gravemente la competitividad de la industria regional.
Desafíos Estructurales en el Sistema de Gas
La Argentina enfrenta una contradicción notable: a pesar de contar con récords de producción en Vaca Muerta, el suministro de gas para el norte del país no está garantizado para el invierno. La falta de infraestructura adecuada, como la reversión de plantas compresoras en el Gasoducto Norte, limita la capacidad de transportar gas de origen nacional y, por ende, aumenta la dependencia de importaciones.
La ex secretaria de Energía, Flavia Royón, ha advertido que las industrias del NOA enfrentarán más días de cortes de gas que las del centro del país, lo que generará una asimetría competitiva perjudicial para la producción local.