En un contexto de ajustes fiscales, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que el Gobierno argentino logró sostener un superávit fiscal en abril, a pesar de una notable caída en la recaudación tributaria. Durante este mes, el superávit primario alcanzó los $632.844 millones, mientras que el superávit financiero se situó en $268.103 millones.
Caputo destacó que la administración de la Casa Rosada está implementando una “estricta administración” del presupuesto, lo que ha permitido mantener estos resultados positivos. En este sentido, el Gobierno llevó a cabo un recorte de 2,5 billones de pesos en diversos ministerios, una medida que busca optimizar el gasto público en medio de un entorno económico desafiante.
El ministro también informó que los pagos de intereses de la deuda pública, netos de operaciones intra sector público, alcanzaron los $364.741 millones durante abril. Este dato es crucial para entender la dinámica fiscal del país, ya que los intereses de la deuda son un componente significativo del gasto público.
En el acumulado del primer cuatrimestre del año, el Sector Público Nacional reportó un superávit primario equivalente a aproximadamente 0,5% del Producto Bruto Interno (PBI), mientras que el superávit financiero se ubicó en torno al 0,2% del PBI. Este superávit primario es un indicador que el Fondo Monetario Internacional (FMI) considera esencial para el cumplimiento de las metas establecidas en el programa vigente, que estipula un excedente del 1,4% del PBI para fin de año.
Caputo enfatizó que “el superávit fiscal es consistente con una estricta administración del gasto público”, y que la política fiscal del Gobierno tiene como objetivo asegurar el orden en las cuentas públicas, al tiempo que se busca devolver recursos al sector privado mediante la reducción de impuestos.
El ministro también proyectó que, si esta tendencia se mantiene, el año 2026 podría ser el tercer año consecutivo con superávit financiero, lo que sería un hecho inédito en la historia argentina. Esta posibilidad se basa en la premisa de continuar disminuyendo impuestos y cumpliendo con todos los compromisos del Sector Público Nacional.
La situación fiscal del país sigue siendo un tema de gran relevancia, y las decisiones del Gobierno en este ámbito tendrán implicaciones significativas para la economía argentina en el corto y mediano plazo. Los próximos meses serán cruciales para observar cómo se desarrollan estas políticas y su impacto en la recaudación tributaria y el gasto público.