Desde la asunción de Javier Milei en enero de 2024, la industria argentina ha enfrentado un periodo de contracción, acumulando un total de 20 caídas en su producción. Este fenómeno se ha observado a lo largo de los 12 meses del primer año de gobierno y se ha extendido a los primeros meses de 2026. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la recuperación en marzo de 2025 fue modesta, con un incremento del 5% en la industria y del 12,7% en la construcción en comparación con el mismo mes del año anterior.
El índice de producción industrial del INDEC revela que, al comparar enero de 2024 con enero de 2025, la actividad fabril se mantuvo estancada, lo que representa un desafío significativo para el gobierno actual. La industria, que constituye aproximadamente el 20% del empleo directo en el país, también se enfrenta a la presión de los salarios, que, según la Unión Industrial Argentina (UIA), son un 32% más altos que los del resto de los sectores.
Por otro lado, el comercio se posiciona como el sector con mayor ocupación, con alrededor de 4 millones de trabajadores, lo que equivale a casi el 18% del total del empleo en Argentina. Este sector ha mostrado un volumen de actividad que supera tanto al de la industria como al de la administración pública. Sin embargo, los datos también indican que el poder adquisitivo de los salarios ha disminuido, lo que se refleja en las ventas en supermercados, que han caído un 3,1% entre febrero de 2025 y febrero de 2026, y en los centros de compras, que registran una caída del 2,1% según el INDEC.
En contraste, la recaudación impositiva ha mostrado un aumento significativo, alcanzando un 60% en términos generales. Los ingresos por el Impuesto al Valor Agregado (IVA) han reportado un incremento del 65% entre abril de 2025 y abril de 2026, lo que contrasta con el índice de precios que se sitúa en un 32,6% para el mismo periodo. Este fenómeno se puede interpretar como un reflejo del enfoque fiscal del gobierno, que ha sido calificado como 'fiscalismo libertario'.
Los números, aunque a menudo desalentadores, ofrecen una visión más clara de la situación económica que las declaraciones oficiales. Por ejemplo, el estimador económico del INDEC ha mostrado una caída interanual del 2,1% al 2,6%, lo que anticipa un desplome del 8,7% en la actividad industrial. Estas cifras contrastan drásticamente con las afirmaciones optimistas del ministro Luis Caputo, quien había pronosticado 'los mejores 18 meses de las últimas décadas'.
Es fundamental tener en cuenta que las expectativas de la población no deben ser manipuladas, ya que la realidad económica tiende a salir a la luz con el tiempo. La situación actual exige un análisis profundo y una respuesta adecuada por parte de los responsables de la política económica.