El reciente acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), que comenzó a regir de manera provisional el 1 de mayo, ha generado un ambiente de optimismo en Argentina y Uruguay. Este acuerdo, que se firmó tras 25 años de negociaciones, permite a los países del Mercosur acceder a un mercado de 700 millones de consumidores, representando el 20% del PBI mundial. En este contexto, Argentina ha realizado sus primeras exportaciones, destacando un cargamento de 22 toneladas de miel desde Concordia, Entre Ríos, y Uruguay ha enviado 28 toneladas de merluza a Lituania, ambos con arancel cero.
El embajador de la Unión Europea en Argentina, Erik Høeg, enfatizó la importancia de este acuerdo, señalando que abre mercados y promueve inversiones, beneficiando tanto a consumidores como a empresas. Sin embargo, el proceso de implementación se ha visto ralentizado debido a la revisión legal del acuerdo por parte del Tribunal de Justicia Europeo. A pesar de esto, la base provisional permite el intercambio de una cantidad limitada de productos sin aranceles, lo que es crucial para mantener el dinamismo comercial mientras se resuelven las cuestiones legales.
Nuevas Oportunidades de Negocio
El impulso generado por el acuerdo con la UE ha despertado el interés de otros países y regiones en establecer negociaciones con el Mercosur. Entre ellos, se encuentran los miembros de la EFTA (Noruega, Suiza, Islandia y Liechtenstein), que buscan la ratificación de su acuerdo con el bloque. Además, se han acelerado las conversaciones con Japón y Canadá, aunque no sin desafíos.
Japón, bajo el liderazgo de Sanae Takaichi, está interesado en diversificar sus mercados y asegurar cadenas de suministro estratégicas, especialmente en un contexto de tensiones políticas con China. Las reuniones entre Japón y el Mercosur han sido frecuentes, con un enfoque en la exportación de productos alimenticios como carne vacuna, pollo y soja. Sin embargo, existen reticencias dentro del Partido Liberal Democrático japonés, donde algunos sectores temen que la entrada de productos sudamericanos a precios más bajos pueda perjudicar a los productores locales.
Conversaciones con Canadá
En el caso de Canadá, el primer ministro Mark Carney ha mantenido conversaciones con el presidente argentino Javier Milei, quien ve en Canadá un socio estratégico en áreas como minería y comercio. Sin embargo, los productores canadienses han expresado su preocupación por la posibilidad de que el Mercosur, especialmente Argentina y Brasil, inunde el mercado canadiense con carne vacuna, lo que podría afectar sus estándares de seguridad alimentaria y sanitarios.
El 16 de septiembre de 2025, se firmará un acuerdo de libre comercio entre la EFTA y el Mercosur en Río de Janeiro, que eliminará aranceles para más del 97% de las exportaciones recíprocas. Este acuerdo tiene el potencial de abrir nuevas oportunidades de inversión y comercio, no solo en productos industriales y pesqueros, sino también en servicios y medidas sanitarias.
Los embajadores de ambas regiones están trabajando activamente para acelerar la ratificación de estos acuerdos en sus respectivos congresos, lo que podría tener un impacto significativo en las pequeñas y medianas empresas, así como en el sector energético y naviero.