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Actualizado 15/06 11:21
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Desafíos en la Comercialización de Soja: Precios y Estrategias de los Productores

La comercialización de soja para la campaña 2025/26 en Argentina está experimentando un ritmo inusualmente lento en cuanto a la fijación de precios. Según un.

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  • Tema: Economía.
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  • La comercialización de soja para la campaña 2025/26 en Argentina está experimentando un ritmo inusualmente lento en cuanto a la fijación de precios. Según un.
Desafíos en la Comercialización de Soja: Precios y Estrategias de los Productores

La comercialización de soja para la campaña 2025/26 en Argentina está experimentando un ritmo inusualmente lento en cuanto a la fijación de precios. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), solo el 21% de la producción estimada ha cerrado precios, marcando un récord negativo desde que se iniciaron las estadísticas comparables en la década de 1990.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, hasta la fecha, la industria y la exportación han adquirido 18,1 millones de toneladas de soja. Sin embargo, de este total, solo 10,4 millones tienen precios firmes, mientras que 7,6 millones permanecen bajo la modalidad “a fijar”. Este bajo porcentaje de fijación de precios es inédito en la serie histórica que se remonta al ciclo 1994/95.

Factores que Influyen en la Fijación de Precios

A pesar de que las ventas de soja han comenzado a acelerarse en las últimas semanas, impulsadas por el avance de la cosecha, la fijación de precios no ha seguido el mismo ritmo. Este fenómeno se debe a una combinación de factores tanto de oferta como de demanda.

Desde el lado de la oferta, la BCR ha señalado que, aunque los precios de la soja en dólares son un 18% más altos que hace un año, este aumento se reduce a un 8,5% cuando se ajusta por inflación en pesos. Además, los precios actuales siguen por debajo del promedio histórico, lo que desincentiva a los productores a cerrar precios.

Por otro lado, muchos productores han logrado cubrir sus necesidades financieras mediante la venta de otros cultivos, como maíz, trigo, cebada y girasol, que han mostrado un ritmo de comercialización elevado en la actual campaña. Por ejemplo, en el caso del trigo, el volumen de negocios registrado a principios de junio de 2023 superó al actual, mientras que en maíz, solo la campaña 2022 presentó un nivel más alto. Cebada y girasol, por su parte, han alcanzado máximos históricos en compras por parte de la demanda.

Desafíos en la Demanda y Márgenes Negativos

Desde el lado de la demanda, la originación de soja en el mercado interno se ha convertido en un desafío. A fecha reciente, la Pizarra Rosario se ubicaba en 326,7 dólares por tonelada, mientras que el FAS teórico o capacidad de pago de la industria exportadora alcanzaba los 321 dólares por tonelada. Esto indica que la principal fuente de demanda del poroto en Argentina está operando con márgenes negativos, lo que limita las posibilidades de convalidar mejoras de precios en el corto plazo.

La pérdida de capacidad de pago está directamente relacionada con la fuerte caída en los precios internacionales de la harina de soja, que es el principal producto de exportación del complejo industrial argentino. El 28 de mayo, la harina cotizaba FOB en torno a los 365 dólares por tonelada, pero en pocos días sufrió una baja cercana al 10%, alcanzando los 327 dólares por tonelada, el valor más bajo desde octubre de 2025.

Importaciones y Estrategias de Molienda

En este contexto, las fábricas han recurrido a la soja importada para mantener sus niveles de actividad. Entre enero y mayo de 2026, se registraron compras externas por 3,8 millones de toneladas, el segundo mayor volumen de los últimos diez años, solo superado por el récord de 2023. La cosecha excepcional obtenida por Paraguay durante la campaña actual ha permitido incrementar significativamente estos flujos comerciales, consolidando al país vecino como un proveedor clave para la industria aceitera argentina.

Con precios que no convencen a los productores y una industria que enfrenta una disminución en su capacidad de pago debido a la caída de la harina de soja, el mercado se encuentra en una situación sin precedentes. Nunca en más de tres décadas una proporción tan baja de la cosecha ha llegado a esta altura del año con precios aún sin definir.

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