En el marco de la convención anual de la Cámara de la Construcción, el economista Ricardo Arriazu ofreció un análisis profundo sobre la actual situación económica de Argentina, destacando la paradoja de un país con abundancia de divisas pero escasez de mano de obra. Durante su exposición, Arriazu planteó interrogantes cruciales sobre la decadencia económica y los desafíos que enfrenta el país en el corto plazo, especialmente con las elecciones de 2027 a la vista.
La paradoja de las divisas y el empleo
Arriazu comenzó su intervención cuestionando la lógica detrás de la actual crisis, señalando que “nunca vi un sistema en el que sobran divisas y falta mano de obra como en la Argentina hoy”. Esta afirmación resuena en un contexto donde el déficit habitacional y la falta de reparaciones en millones de hogares son evidentes, mientras que la industria de la construcción muestra un despliegue tecnológico impresionante.
Inflación y su impacto en el crédito
Uno de los puntos más críticos que abordó fue la inflación, que ha erosionado la posibilidad de acceso al crédito hipotecario. Arriazu destacó que desde 1980, Argentina ha experimentado 20 años de crecimiento negativo, lo que ha llevado a la desaparición del ahorro a largo plazo. La inflación, junto con cambios institucionales, ha creado un entorno donde la confianza en la moneda nacional es escasa.
Fortalecimiento de la moneda nacional
El economista enfatizó la necesidad de fortalecer la moneda nacional y fomentar el crecimiento económico como soluciones a la crisis de balanza de pagos. “Lo que queremos es que los recursos estén en Argentina”, afirmó, sugiriendo que la eliminación de la inflación es fundamental para restablecer la normalidad económica.
Desafíos estructurales y oportunidades
Arriazu también mencionó que el patrimonio del sector privado es siete veces el PBI del país, lo que representa un capital significativo si se implementan políticas adecuadas. Sin embargo, advirtió que la volatilidad económica y la falta de confianza continúan siendo obstáculos importantes. “Si no hay inflación, volvemos a la normalidad, como cualquier país del mundo, pero eso toma tiempo”, agregó.
Recomendaciones para empresarios
En su análisis, Arriazu aconsejó a los empresarios evaluar si se encuentran entre los ganadores o perdedores en el actual contexto económico. Para aquellos que se consideran perdedores, sugirió la necesidad de adaptarse y cambiar, lo que podría aumentar las probabilidades de éxito en la política económica. “La gente se siente segura comprando dólares”, explicó, lo que indica una falta de confianza en la estabilidad del peso argentino.
Perspectivas futuras
Finalmente, Arriazu se mostró optimista respecto a la balanza comercial, que podría alcanzar un superávit de US$ 20 mil millones, aunque advirtió que persisten problemas estructurales. El riesgo país, a pesar de tener los mejores números económicos de América Latina, sigue siendo elevado debido a la desconfianza acumulada en la población. “Si no hay confianza, seguiremos enfrentando el mismo problema”, concluyó.